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BOHEMIAN RHAPSODY

Maquillado biopic sobre Freddie Mercury

Por: Webmaster Cine | Publicado: 11/11/2018 15:58 | |

Contar la vida de una persona real en una película es algo complicado, aún más si la persona es famosa y ha pasado relativamente poco tiempo desde su muerte. Por ese motivo enfrentarse a un biopic de alguien como Freddie Mercury es sin duda un reto. Mercury fue una persona compleja, con una gran faceta pública y una vida privada sometida al sensacionalismo de los medios durante años. Eso sí, casi todo en esa vida es objeto de interés; fue un cantante extraordinario, un gran compositor de canciones, un frontman capaz de arrastrar estadios llenos de gente; el ingrediente central de un grupo, Queen, junto a tres otros grandes músicos y compositores. Pero también alguien que parecía adicto a la fama, que quizás escondía al hijo de inmigrantes de origen Parsi detrás de un bombástico personaje. Alguien cuya sexualidad fluida le trajo muchos problemas en la época que vivió, que cometió numerosos excesos y que tuvo una muerte trágica y demasiado temprana, víctima de una de las epidemias que marcó (y aún marca) a tanta gente desde principios de la década de 1980.

Conjugar todas esas facetas en una película es muy complicado; hacerlo sin las interferencias de las personas que aún viven y son parte integral de la historia debe de ser imposible. Por eso Bohemian Rhapsody está prácticamente condenada desde su concepción. Una concepción que se intuye complicada; el proyecto empezó con Sasha Baron Cohen interpretando a Mercury, pero sus diferencias con los miembros de Queen lo apearon del proyecto. Su sustituto fue Rami Malek (Mr Robot). La dirección empezó encargándose a Stephen Frears, pero también se apeó, siendo sustituido por Bryan Singer, que acabó dirigiendo la mayor parte de la película, ya que al final el proyecto fue rematado por Dexter Fletcher (que no aparece en los créditos).

Todo esto, junto a la calificación de la película -para mayores de 13 años- explica mucho el resultado final. Bohemian Rhapsody circula por encima de la historia sin profundizar jamás, nunca dejando que la realidad moleste para nada a la narración. La cinta abarca desde la formación de Queen en 1970 hasta la legendaria actuación del grupo en el concierto Live Aid de 1984. Se nos presenta a un joven Farrokh Bulsara, hijo de inmigrantes de origen Parsi, inmigrantes forzosos de Persia a India en el siglo VII. Aunque eso a los ingleses poco les importa, les llaman ‘paqui’ como a todos los de piel morena. Aparte de algunas letras garabateadas en un papel de camino a su trabajo en el aeropuerto descargando maletas, poco sabemos de su pasión por la música. Sólo cuando acude a la actuación del grupo Smile en un pub y se encuentra con dos de sus miembros, Brian May (Gwilym Lee) y Roger Taylor (Ben Hardy), guitarra y batería, y descubre que acaban de quedarse sin su cantante y bajista se postula como cantante. Ellos no parecen demasiado impresionados, incluso le hacen ver que un tipo con su aspecto resultaría ridículo como cantante de un grupo. Lejos de amilanarse, les dice que haber nacido con cuatro incisivos de más le dan más rango vocal y se pone a cantar. Una vez lo oyen, el trato está sellado. Poco después ya tienen a su nuevo bajista, John Deacon (Joseph Mazzello) y debutan en el mismo pub. Desde el minuto cero demuestra que su voz y carisma hacen irrelevante su aspecto: acaba de nacer Freddie Mercury. Eso le acarrea discusiones con su honrado y trabajador padre, que ve con muy malos ojos sus elecciones vitales, y con aún peores que se cambie el nombre legalmente.

Tras eso, el ascenso de Queen parece imparable; tras una serie de conciertos por pequeños locales, Mercury convence a Taylor que venda su camioneta para poder grabar un disco. Un disco que graban ellos mismos, sin miedo a experimentar y pasárselo en grande haciéndolo. Eso llama la atención de un directivo de una discográfica y pronto consiguen que les lleve el manager del mismísimo Elton John. Mientras tanto Mercury ha iniciado una relación con Mary Austin (Lucy Boyton), una chica que trabajaba en una de las tiendas de moda de Londres que marcó tendencia en los 70, y a la que dedica la canción Love of my Life. Llegan el éxito y las giras y pronto el grupo decide ir al siguiente nivel musical yéndose a una casa en el campo para concentrarse en grabar un disco que tiene que ser su obra maestra. Allí Mercury atrae la atracción de otro de sus managers, Paul Prenter (Allen Leech), pero también logran experimentar hasta lograr crear una de sus canciones más icónicas: Bohemian Rhapsody. Tras una discusión con un directivo de la discográfica EMI (un irreconocible Mike Myers), se salen con la suya y la sacan como single. Tras el formidable éxito popular -aunque como se encarga de mostrar la cinta con titulares de periódicos, pobre crítica-, el grupo llega a la cima; sus directos en estadios son épicos, allí Freddie Mercury demuestra que es capaz de conquistar a una audiencia masiva. Pero también llega la disipación, la aceptación de su sexualidad -aunque él se define como bisexual, su pronto ex-esposa le considera gay- y la soledad. El villano de la película, Paul Prenter, se encarga de alienarlo del resto del grupo y anima sus tendencias más autodestructivas. Todo va de mal en peor hasta que cuando llega el Live Aid, Mercury se convence que debe cambiar su vida.

Aparte de su desprecio por los hechos -la película está llena de inexactitudes verificables-, Bohemian Rhapsody se siente como obra vacía de auténtico contenido; sobrevuela los hechos sin profundizar jamás en los personajes. Los miembros de Queen aparecen sólo esbozados, son esos tipos estupendos que sólo quieren ser como una familia; discuten mucho pero siempre llegan a un acuerdo. Se esboza el proceso creativo de alguna de sus canciones más icónicas, algo interesantísimo, pero no las relaciones, las dinámicas y las discusiones entre cuatro compositores para decidir qué va en cada álbum. Eso sólo se insinúa cuando al final deciden que en sus últimos discos firmarán conjuntamente las canciones. También produce algo de vergüenza ajena la villanización de Paul Prenter -muerto en 1991-, al que se culpa de básicamente todo lo malo que sucede. Prenter fue manager personal y ocasional amante de Mercury durante años; le despidió bastante después del Live Aid.

Mercury, seguramente una persona mucho más fascinante de lo que muestra la película, se retrata como un obseso por la fama. Como alguien que creó un personaje público que no sabía muy bien cómo mantener cuando el público se retiraba, alguien que en el fondo se sentía muy solo. Su relación con Mary Austin, que seguramente fue compleja y profunda -heredó gran parte de su dinero y estuvo con él en sus últimas horas-, se sólo se esboza. No aparece ninguna de sus otras relaciones más o menos estables con otras personas, ni nada de sus años de disipación salvaje. Eso sólo se insinúa, tanto para mantener la calificación de la película como para blanquear un personaje que no necesita ningún blanqueo.

No todo es negativo en la película; Rami Malek hace un trabajo casi perfecto de interpretación y caracterización. Malek logra transmitir mucho del carisma que sin duda tenía Mercury, su energía en las actuaciones prácticamente iguala la del original. El estudio que realizó de sus movimientos en los directos, su forma de hablar y moverse da resultado; aún recordando al Freddie Mercury real, su actuación no chirría en ningún momento. La vulnerabilidad que transmite en los momentos privados de su personaje es creíble sin estar sobreactuada. El resto de actores está correcto, pese a lo plano de sus papeles. Se ha realizado un gran trabajo de casting y maquillaje para caracterizar a los miembros de Queen, que recuerdan muchísimo a las personas reales.

También está muy bien rodada; con independencia de lo acertado del tratamiento del personaje, la película traslada perfectamente al espectador la locura y la energía de las actuaciones en directo del grupo. Su final, en el que prácticamente se ofrece entera la actuación de 20 minutos del concierto del Live Aid, en la que Queen destacó sobre el resto de grupos, arrastrando a todo el público de Wembley, es fabuloso. Logra transmitir la energía y la emoción hasta resultar conmovedor. Tampoco hace falta decir que la banda sonora, formada enteramente por canciones de Queen, es fantástica.

En conjunto Bohemian Rhapsody es una película agradable, fácil de ver, un ejercicio de blanqueo que seguro que gustará a los fans incondicionales del grupo y facilitará que se agrande su base de oyentes con público más joven. Pero también es una oportunidad perdida de estudiar a una persona y a un grupo interesantísimos, llenos de claroscuros. Aunque hay que reconocer que probablemente bajo las condiciones en las que se rodó no se podía haber hecho mucho mejor.

(c) 2018 Jordi Flotats

Ficha Técnica:
- Título original: Bohemian Rhapsody.
- Año: 2018.
- Duración: 134 min.
- País: Reino Unido, Estados Unidos.
- Director: Bryan Singer.
- Guion: Anthony McCarten, Peter Morgan.
- Productor: Jim Beach, Dexter Fletcher, Justin Haythe, Richard Hewitt, Graham King, Brian May, Arnon Milchan, Denis O'Sullivan, Jane Rosenthal, Donald Sabourin, Roger Taylor.
- Fotografía:: Newton Thomas Sigel.
- Montaje: John Ottman.
- Reparto: Rami Malek, Lucy Boynton, Gwilym Lee, Ben Hardy, Joseph Mazzello, Aidan Gillen, Allen Leech, Tom Hollander, Mike Myers, Aaron McCusker, Meneka Das, Ace Bhatti, Priya Blackburn, Dermot Murphy, Dickie Beau, Tim Plester, Jack Roth, Max Bennett, Felipe Bejarano, Neil Fox-Roberts, Kieran Hardcastle, Ross Green, Bruce Mackinnon, Joshua Higgott, Pat Lally, William Owen, Michelle Duncan, Martin Oelbermann, Ian Gabriel Dumdum, Matt Greenwood, Royce Cronin, James MacLaren, Andrew Bowerman, Drew P., Jess Radomska, Haf Gibson, Honor Hellon, Rosy Benjamin, Leila Crerar, Katherine Newman, Peter Howe, Adam Rauf, Philip Andrew, John Ottman, James Wallace.
- Sitio web: https://www.foxmovies.com/movies/bohemian-rhapsody
- Tráiler:

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