Críticas de películas y eventos de cine

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Crónica del Domingo 8/10/2017

4o día. Películas: Bushwick, Sword Master, Ancien y el Mundo Mágico, Hounds of Love y The Ritual

Por: Webmaster Cine | Publicado: 17/10/2017 18:53 | |







Hoy el realizador William Friedkin, que recibió un premio a toda su carrera el jueves, ha realizado una clase magistral donde ha contado multitud de anécdotas sobre sus rodajes. Ha manifestado que cuando empezó no podía imaginarse que su cine sería una influencia para los nuevos realizadores. De El Exorcista, su trabajo más conocido, ha dicho que “es una película religiosa que habla sobre el misterio de la fe; no soy católico pero creo firmemente en las enseñanzas de Jesucristo. Hice The Exorcist como creyente. Las secuelas están hechas por escépticos”. También ha comentado lo bien que ha sido acogido en Sitges y lo mucho que está disfrutando estos días junto a su esposa aquí.

Otro invitado ilustre, el gran Johnnie To, ha presentado una de sus películas de culto, The Mission, en el Casino Prado y se ha quedado tras la proyección a contestar las preguntas del público. El día de Hong Kong ha culminado con la entrega del Premio María Honorífica al productor y distribuidor hongkonés Fred Tsui y con el cóctel ofrecido por la agencia cinematográfica de este país.

Yo empiezo el día muy temprano en el Auditori para ver la película estadounidense Bushwick, de Cary Murnion y Jonathan Milott (Cooties). La película, de presupuesto ajustado, es un thriller bélico que transforma en literal el conflicto ideológico y social que hay en Estados Unidos, con las zonas costeras y grandes ciudades liberales y las zonas interiores mucho más reaccionarias.

En Bushwick, Texas está tratando de separarse de los EE.UU. y la ciudad de Nueva York está siendo utilizada como una herramienta de negociación. La joven Lucy (Brittany Snow) tras llegar en metro a Brooklyn en plena invasión militar, se reúne con Stupe (Dave Bautista) un veterano de guerra. Juntos deciden cruzar los traicioneros cinco bloques de Bushwick con el fin de llegar a casa y reunirse con la abuela de Lucy.

Aparte de los invasores, por el camino se encontrarán de todo; saqueadores y gente ajustando cuentas pendientes aprovechando el caos; policía y ejército haciendo frente como pueden a los atacantes y gente de todo tipo (pandilleros e incluso judíos ortodoxos) que intenta presentar resistencia con sus propias armas.

Sin duda Bushwick tiene muy buenas intenciones, pero el resultado final se queda muy corto. Los directores Cary Murnion y Jonathan Milott (Cooties) ruedan las escenas de combate con bastante competencia, aunque la estética recuerda demasiado poderosamente a un videojuego. Como en cualquier Call of Duty, nunca hay demasiados enemigos a la vez en un determinado escenario, sólo los suficientes para que cueste pasar al siguiente. Y naturalmente, nunca se terminan. El ajustado presupuesto sin duda les juega malas pasadas en este aspecto; en alguna escena se pueden ver los transeúntes de una calle mientras miran el rodaje de la batalla. Pero en mi opinión lo peor es la falta de ritmo narrativo de la historia. Toda la película consiste en intercalar escena lenta de conversación seguida por escena de acción, lo que le da un aire monótono a la narración.

El guion de Nick Damici tampoco me entusiasmó demasiado; los personajes son planos, poco definidos y arquetípicos. Los actores hacen lo que pueden con lo que les dan, incluso Dave Batista, ex luchador de pressing catch que intenta hacerse un hueco en Hollywood, intenta sacar lo máximo de un personaje que ya hemos visto en mil películas anteriormente. La concordia social que trae la invasión, uniendo pandilleros, rabinos y locos por las armas me pareció algo forzada. Y la premisa que Texas podría invadir Nueva York con unos helicópteros y un ejército privado es bastante risible. Y ese es otro de los problemas del guion; carece prácticamente de humor, se toma en serio a sí mismo, poniendo así de manifiesto lo absurdo de su premisa. Con humor esta película habría podido remontar.

Bushwick no me ha gustado, me ha parecido una mala película. Sólo se la recomendaría a los más aficionados al cine de acción para una tarde de domingo, televisión y sofá.

Continuo al mediodía en el Auditori para ver Sword Master 3D, una película de Hong Kong de Derek Yee. La película es un remake de la histórica Death Duel (1977), que también podrá verse en el festival en la sección de clásicos. Curiosamente Death Duel tenía como protagonista al propio Derek Yee. Al parecer ambas películas se basan en una novela de Gu Long y hacen una lectura diferente de la misma, por lo que no deberían ser demasiado parecidas. Sword Master además cuenta con la producción de otro peso pesado de la industria de Hong Kong, Tsui Hark. Yee y Hark han sumado su experiencia en el género y aplicado las últimas técnicas de la tecnología 3D para lograr una película visualmente espectacular.

El Tercer Maestro (Gengxin Lin) de la Mansión de la Espada, es el mejor espadachín desde que tenía 12 años. Pero se ha acabado cansando de los continuos derramamientos de sangre, de la teleraña de ambiciones del mundo de las artes marciales y de ser un peón en manos de otros. Por eso esparce rumores sobre su muerte, lo abandona todo y empieza a trabajar como conserje en un burdel con el nombre de Chi. Allí se enamorará de la cortesana Xiao Li (Mengjie Jiang). Por otro lado, Yan (Peter Ho), es otro experto espadachín al que a menudo confunden con el Tercer Maestro por su pericia. Su único deseo es poderse enfrentar a él en un duelo; por eso cuando se entera de la supuesta muerte del maestro cae en la desesperación y se refugia en el alcohol, esperando su propia muerte, en el mismo pueblo donde se esconde Chi. Pronto los acontecimientos se precipitarán y el pasado vendrá a visitar a Chi.

La colaboración del director Derek Yee, un experto en wuxia, delante y detrás de la cámara y el productor Tsui Hark, junto con las técnicas de rodaje más punteras han dado como resultado una película visualmente preciosa. El 3D es usado de forma muy inteligente, tanto para enfatizar y dar profundidad a las escenas de lucha como para añadir belleza a los escenarios (me parecieron preciosas las escenas en los arrozales cultivados en terrazas en la montaña). Los vestuarios, realzados por la excelente fotografía son suntuosos.

Como película Sword Master, es como un compendio del wuxia. Su argumento, lleno de giros y flashbacks, puede resultar algo confuso hasta el final. Sus personajes cambian de bando, se enamoran a primera vista, los villanos aparecen como por ensalmo y los flashbacks se suceden para tratar de aclarar las cosas. Los personajes recitan aforismos antes de entrar en combate para morir como héroes o cobardes. Y sin duda, la forma se impone al contenido; son mucho más importantes las luchas y las escenas de acción que las motivaciones que han llevado a ellas. Pero todas estas pegas no echarán atrás a los aficionados al wuxia; Derek Yee no decepciona: su película es completamente fiel a las líneas del género, pero también está soberbiamente rodada. Vista en 3D, constituye un fantástico espectáculo visual que fascinará incluso a los no aficionados a este tipo de cine.

Continúo mi día en el Retiro viendo Ancien and the Magic Table, una película de animación japonesa escrita y dirigida por Kenji Kamiyama, que estuvo presente en la sala para introducir la proyección. La película tiene lugar en el año 2020 cuando sólo faltan tres días para la inauguración de los Juegos Olímpicos de Tokio. Kokone es una joven estudiante que, además de ayudar a su padre viudo con las tareas de la casa, tiene que esforzarse por mantenerse despierta cada día en clase. En sus sueños siempre se convierte en la joven princesa Ancien del reino mágico de Corazonia, defendido por los fantásticos Motoroides de los ataques del terrible Coloso. Pero muy pronto la línea que separa el sueño de la realidad empezará a difuminarse, más cuando su padre es secuestrado por unos hombres misteriosos y Kokone tenga que embarcarse en una aventura para descubrir el verdadero pasado de su familia.

Kenji Kamiyama ha vuelto con una historia para todos los públicos, más accesible que sus anteriores trabajos. El mundo de los sueños de Kokone parece reflejarse en la realidad hasta el final de la película, en el que los papeles parecen invertirse y es la realidad la que es influenciada por el mundo mágico. Esta falta de 'reglas' dentro del mundo que propone la película pueden molestar a algunos. Personalmente no me lo tomé muy en serio. La historia tiene suficientes virtudes como para perdonarle estas lagunas lógicas. Me gustó la forma de reflejar las imperfectas dinámicas familiares de los protagonistas y también me pareció refrescante el mensaje pro-tecnología y pro-automatización (siempre para hacernos la vida más fácil) que transmite la película. También me gustó el personaje protagonista, Kokone es una chica agradable pero llena de determinación y confianza en sí misma para intentar llevar a cabo lo que cree que es correcto.

Visualmente la historia me pareció muy bien narrada; alterna con inteligencia los colores más apagados de los apartamentos del pueblo donde habitan los personajes con los espectaculares cielos nocturnos y las luminiscencias de Corazonia. No me gustó tanto la animación, me pareció muy básica y a ratos poco natural. La banda sonora de Yoko Shimomura (Final Fantasy, Kingdom Hearts) acompaña perfectamente a las imágenes.

En conjunto Ancien and the Magic Tablet me ha gustado. Me ha parecido una película imaginativa que consigue su difícil reto de intentar llegar a todos los públicos. Su mensaje también resulta positivo. Sus personajes algo llanos, su falta de lógica interna y su no muy lograda animación lastran un poco el resultado final, pero todo y así el balance final me parece positivo.

Continuo en el Casino Prado viendo Hounds of Love, el debut cinematográfico del actor y director australiano Ben Young. La película, una mezcla de horror y thriller realmente explosiva, supone un debut comparable a The Babadook. La acción transcurre en la Perth natal del director, ambientada a finales de la década de 1980. La gente no se da cuenta que chicas y mujeres jóvenes están desapareciendo a manos de una pareja de sádicos asesinos en serie, John and Evelyn White (Stephen Curry y Emma Booth). En una calurosa noche de verano pasean en su coche buscando otra víctima cuando encuentran a Vicki Maloney (Ashleigh Cummings), una inteligente pero frágil adolescente muy afectada por el divorcio de sus padres. Acaba de discutir con su madre y se ha escabullido de casa para asistir a una fiesta. Los White la convencen para que les acompañe a su casa para que le puedan vender algo de marihuana. Una vez allí, la drogan y despierta atada a una cama. Abocada a un futuro de torturas y humillaciones, sus perspectivas de supervivencia son nulas. Su única esperanza es ganar tiempo sembrando discordia entre sus captores, que mantienen una relación muy destructiva de dominación y abuso.

Ben Young ha rodado una película completamente escalofriante. Aparte del terrible secuestro, lo más espantoso es el creíble retrato de la violencia doméstica en la relación entre los asesinos. Frank, un individuo más bien apocado fuera de casa, se transforma en un monstruo dentro de ella; maltrata física y especialmente psicológicamente a Evelyn. Ella es una mujer con no demasiadas luces enamorada enfermizamente de Frank. Tiene hijos de una relación anterior, pero Frank no quiere saber nada de ellos; manipula a Evelyn para evitar que se reúnan. También parece ser él el impulsor de los secuestros.

El trabajo de dirección de Young me parece muy bueno; su retrato de los suburbios de Perth transmite autenticidad. Young enfatiza el contraste entre puertas afuera, con tiempo soleado, jardines cuidados y tranquilidad; y puertas adentro, con el horror que habita en la casa donde Vicki está secuestrada. Otro gran acierto de Young es la elección de no mostrar los momentos más violentos y horribles, ocultándolos tras puertas cerradas, dejando los hechos a la imaginación del espectador.

El trabajo actoral es soberbio, especialmente el de Emma Booth, que compone un personaje tan complejo como horrible. Interpreta a una mujer dependiente, en cierta forma una víctima, pero con un fondo cruel y violento. Stephen Curry y la joven Ashleigh Cummings también están estupendos.

En conjunto Hounds of Love me ha parecido una gran película, una mezcla de thriller y horror inteligente y escalofriante. El gran trabajo actoral y el gran guion e inspirada dirección del debutante Ben Young se conjuran para entretener y asustar a partes iguales.

Termino el día en el Auditori para ver la película británica The Ritual, de David Bruckner. Pero antes de la proyección el director del Festival, Ángel Sala, ha entregado el premio Maria Honorífica a su trayectoria a Juan Giménez, el gran dibujante argentino de cómics, responsable de ilustrar La casta de los Metabarones de Alejandro Jodorowsky o Estrella negra, Basura y Cuestión de tiempo. Giménez, muy vivaz a sus 73 años, comentó con sorna que se instaló en Sitges para buscar paz y tranquilidad y que era un asiduo del Festival. Agradeció con calor el premio a su esposa, que le dió confianza para trabajar como dibujante.

The Ritual es una película británica de terror basada en el bestseller de 2011 de Adam Nevill adaptado para la pantalla por Joe Barton y dirigida por David Bruckner – que trabajó en la interesante compilación de cortos de horror V/H/S. El resultado, aunque bien realizado, resulta un poco rutinario.

Un grupo de cuatro amigos de la universidad, Luke (Rafe Spall), Hutch (Robert James-Collier), Sam (Sam Troughton) y Phil (Arsher Ali), ahora cerca de la cuarentena, se reúnen para emprender un viaje de senderismo por los montes de Suecia, con la finalidad de rendir homenaje a uno de ellos, muerto de forma violenta. Cuando se internan en el bosque, una presencia amenazante empieza a acosarles.

La película se divide en dos partes bastante diferenciadas. En la primera parte se presenta a los personajes. La introducción de la película muestra al grupo de amigos bebiendo en un pub sin sus parejas planeando una escapada; no se ponen de acuerdo, en parte porque se intuye que sus vidas están tomando rumbos distintos y su amistad se empieza a distanciar. Pero al final de esa reunión, uno de ellos, el que había sugerido ir a hacer senderismo en Suecia, muere en circunstancias violentas. Luke se culpará a si mismo por la muerte debido a su inactividad y cobardía, y algunos de los demás también pensarán lo mismo.

Tras la introducción, la película se traslada a Suecia, donde los cuatro amigos están ya realizando la excursión como homenaje a su amigo muerto. No todos ellos son entusiastas del senderismo y encima el más quejica se lesiona un tobillo. En esas circunstancias, Hutch, el que lleva la brújula y la voz cantante, sugiere abandonar la senda indicada y tomar un atajo a través de un profundo bosque que les acortará en mucho el camino.

Este es el punto en que empieza la película de terror que todos los aficionados al género hemos visto. Primero llegan las señales ominosas, luego los momentos de miedo al ver que no están solos y finalmente el pánico se desata y la sangre empieza a fluir.

The Endless no es una película mal realizada. Sus actores son muy buenos, especialmente Rafe Spall; todos hacen papeles creíbles, todos podrían ser gente real, algo básico en una película, especialmente de terror. David Bruckner dirige con pulso firme, distribuyendo bien los momentos de más tensión, y la fotografía de Andrew Shulkind es muy buena, tanto en los grandes espacios abiertos como en los confinados espacios de los bosques.

El problema que le encontré es que me pareció muy típica. Desde el momento que entran en el bosque me invadió la sensación de deja-vu, de ya haber visto la película, sensación que no me abandonó hasta el previsible final. Si hubiera sido la primera primera película de terror de mi vida me hubiera encantado, pero siendo un habitual del género me aburrí un poco.

(c) 2017 Jordi Flotats

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