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Críticas de películas y eventos de cine

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Crónica del Lunes 10/10/2016

4o día del Festival. Películas: Under the Shadow, Dog Eat Dog, Tower y El Extraño (The Wailing)

Por: Webmaster Cine | Publicado: 26/11/2016 19:43 | |







El director de Hong Kong Dante Lam ha estado presente en Sitges junto a Candy Leung, la productora de su último trabajo, Operation Mekong, presentado ayer en la Sección Òrbita del Festival. La película es un thriller de acción basado en un hecho real, el asesinato de 13 ciudadanos chinos que iban en un barco en el Triángulo Dorado, una zona fronteriza entre varios países del Sudeste asiático conocida por la gran actividad de bandas de narcotraficantes y piratas. Lam quiso recalcar el trabajo de documentación realizado para la escritura del guion, aunque también reconoció que en algunas de las escenas de acción de la película primó el sentido del espectáculo sobre el realismo. Lam y Leung demostraron tener una gran relación y sintonía a la hora de trabajar.

Yo empiezo mi día de cine yendo al Casino Prado a las 8:30 para ver Under the Shadow, del director iraní afincado en Londres Babak Anvari. Esta película es de las más interés me ha despertado de esta edición; tuvo una gran acogida de prensa y público en todos los festivales por donde ha pasado por lo original de su realización y el interés de su trama, que combina el cine de terror con un retrato de la vida en el Teherán de la peor época de la guerra Irán-Irak. La protagonista de la película es Shideh (Narges Rashidi), una mujer que tras la Revolución fue expulsada de la universidad donde estudiaba medicina debido a sus convicciones políticas. Se casó con otro estudiante, ahora médico, y tuvo a una hija, Dorsa (Avin Manshadi). Años más tarde, continua vetada en la universidad. El país está inmerso de lleno en su guerra contra Irak y su marido es llamado al frente para prestar servicios sanitarios. El bombardeo sobre Teherán se está recrudeciendo y todo el que puede sale de la ciudad buscando seguridad. El edificio donde vive Shideh es alcanzado por una bomba que no llega a estallar y a partir de ese punto todo empieza a empeorar aún más; un vecino muere de forma extraña, su hija empieza a comportarse de modo raro. Una vecina sostiene que la bomba ha atraído a los Djinn, seres inmateriales que buscan influenciar a las personas vinculándose a ellas a través de objetos personales a los que tienen especial aprecio. En un escenario pesadillesco, en medio de los bombardeos y en un edificio que acaba vaciándose de vecinos, Shileh deberá hacer frente a ese terror para proteger a su hija.

Esperaba mucho de Under the Shadow y no me ha decepcionado en absoluto. Babak Anvari ha logrado un equilibrio fantástico entre el trasfondo histórico y social y la historia de terror, vinculando ambos en una alegoría sobre el poder del miedo en un régimen dictatorial. La película muestra casualmente, sin llegar nunca a ser un panfleto, el machismo y el integrismo del Irán de la década de 1980 (quizá también del actual) a través de la deprimida protagonista, una mujer a la que se margina triplemente: por su sexo, por sus ideas y por el estilo de vida que quiere llevar. Narges Rashidi realiza un gran trabajo de interpretación mostrando todo eso sin llegar a sobreactuar. La parte puramente de terror de la película también me ha gustado mucho. El uso de la mitología persa resulta refrescante para los espectadores occidentales y la dirección de Anvari hace muy buen uso de ella para crear inquietud. El director usa perfectamente los espacios del piso y el edificio donde madre e hija se van quedando solas para crear claustrofobia. No se abusa en absoluto de los sustos fáciles; la tensión se va acumulando y se dosifican sus explosiones. La fotografía y la dirección me parecieron excelentes. Under the Shadow es una muy buena película, un film de terror muy bien realizado, con una muy buena historia y un monstruo inusual. No se puede pedir más.

Al mediodía voy al Auditori a ver Dog Eat Dog, el último trabajo de Paul Schrader. Schrader es una leyenda del cine americano, guionista de clásicos como Toro Salvaje o Taxi Driver y otros trabajos de Martin Scorsese como La última tentación de Cristo o Al límite. Tras los problemas que tuvo por el control creativo de Caza al terrorista ha vuelto con un thriller salvaje, gamberro y que rompe con todas las convenciones narrativas del género. La película adapta muy por encima la novela homónima de Edward Bunker, un escritor y antiguo convicto que influenció mucho a Quentin Tarantino. La trama se traslada a Cleveland, donde tres delincuentes habituales ya veteranos intepretados por Nicholas Cage, Willem Dafoe y Christopher Matthew Cook aceptan el encargo de realizar un secuestro que les permitirá ganar dinero y largarse a Hawaii. Como es previsible, el encargo sale mal y deben lidiar con las consecuencias.

Dog Eat Dog es muy anárquica; da la sensación de ser el clásico thriller protagonizado por delincuentes crepusculares quitando las partes más aburridas. Se incide mucho más en los momentos salvajes y las situaciones más absurdas, violentas y teñidas de humor negro que en los elementos que normalmente se usan para construir la historia. El estilo efectista de rodaje y el gusto por lo absurdo recuerda a títulos como Natural Born Killers o Pulp Fiction pero sin llegar a alcanzar su brillantez. Todo esto da como resultado una película muy irregular, con momentos muy buenos, llenos de humor negro y donde se aprovechan las buenas interpretaciones de los actores (especialmente Willem Dafoe) y otros más de relleno, sobrealargados o directamente absurdos. En general la película es muy entretenida y a su manera poco genérica aunque la falta de una historia en condiciones impidió que conectara más con ella.

A continuación me vuelvo al Casino Prado para ver Tower, de Keith Maitland. La película es un documental que combina imágenes de archivo con animación rotoscópica que explora los hechos sucedidos en la Universidad de Texas el 1 de Agosto de 1966, una de las primeras matanzas en un centro educativo en Estados Unidos. Ese día un francotirador se subió al mirador de la torre de la universidad y empezó a abrir fuego indiscriminadamente. Durante una hora y media tuvo al campus como rehén, dejando dieciséis muertos y treinta y seis heridos hasta que pudo ser abatido. El hecho conmocionó a unos Estados Unidos mucho más inocentes que los actuales, demasiado acostumbrados a este tipo de tragedias. La película explora esta historia explicando las historias particulares de siete personas; dos estudiantes que fueron disparados, los dos policías que acabaron con el tirador, dos ciudadanos que decidieron implicarse y ayudar a las víctimas y a la policía y el periodista radiofónico que transmitió en directo los hechos desde el lugar durante más de una hora. Su emisión acabó retransmitiéndose a todo el país.

La película está dividida en dos mitades diferenciadas; la primera parte es una reconstrucción de los hechos, mezclando imágenes de archivo en blanco y negro con la animación de forma muy efectiva. El montaje y el ritmo de narración consiguen atrapar y acongojar al espectador. Se muestra muy bien tanto el lógico pánico de la gente como su sorpresa; esos tiroteos no eran nada habituales en la época, lo que refleja tristemente en la actualidad. La segunda parte de la película muestra entrevistas en imagen real con algunos de los protagonistas en la actualidad. Algunos de ellos ya han muerto. Las entrevistas muestran las secuelas psicológicas que aún arrastran y la dificultad que tuvieron en su día de hablar abiertamente de los hechos y de cómo les estaban afectando. En conjunto Tower es una película muy interesante, que cuenta las historias de las víctimas y de los supervivientes y de cómo mucha gente sacó lo mejor de sí misma cuando se enfrentó a la tragedia. También me gustó que no se diera el protagonismo al tirador, Charles Whitman, sino a la gente que sufrió por sus acciones.

Termino el día por la noche yendo al Auditori a ver otra de las películas que tenía más ganas de ver de esta edición, El Extraño (The Wailing), de Na Hong-jin. Antes de la proyección el actor y ahora director Eduardo Casanova ha presentado en la propia sala un avance de su primer largometraje, Pieles, producido por Álex de la Iglesia e interpretado por Candela Peña y Jon Kortajarena. Casanova, al que se ha visto estos días disfrutando del Festival, ha manifestado su entusiasmo por poder presentar su film e incluso se ha medio disculpado con simpatía con el público por imponérselo antes de la película que venían a ver. El fragmento que se ha podido ver de Pieles me ha parecido interesante; mezcla la morbosidad, un mal gusto muy estudiado con un humor muy negro. Todo ello con una estética kitsch muy personal.

Tras las brillantes The Chaser y The Yellow Sea, ambas presentadas en las respectivas ediciones de Sitges, Na Hong-jin tenía el listón muy alto para su siguiente trabajo. Con El Extraño (The Wailing) ha cambiado de nuevo de registro y se ha atrevido por primera vez a entrar en lo sobrenatural sin caer en los clichés, creando una película extraña, desasosegante, en la que su magistral uso del suspense se pone al servicio de una trama que bebe de influencias tan dispares como El Exorcista o el cine de Roman Polanski.

En el pequeño pueblo rural de Goksung, un hombre ha apuñalado hasta matar a su mujer e hijos sin tener ningún motivo aparente. Cuando el sargento Jeon Jong-gu (Kwak Do-won), un policía más bien cobarde y sin ninguna experiencia en delitos graves, y su equipo llegan a la escena del crimen encuentran al culpable con la mirada perdida, casi catatónico y con el cuerpo cubierto de una extraña erupción cutánea. Pronto empiezan a haber más casos parecidos, dejando a la policía sin saber qué hacer, ya que los asesinos son capturados para pronto ser hospitalizados, pero nadie tiene una pista de por qué han matado ni de qué les pasa. Esto hace que la gente empiece a murmurar y a sospechar de un un hombre japonés (Jun Kunimura) que se ha instalado en una cabaña en la montaña cerca del pueblo. Un lugareño afirma habérselo encontrado devorando el cadáver de un ciervo en el bosque. Jeon primero duda, pero los crímenes aumentan, tiene un extraño encuentro con una chica que luego piensa que puede ser un espíritu y ya cuando su querida hija Hyo-jin (Kim Hwan-hee) empieza a mostrar síntomas parecidos a los de los asesinos se desespera. Decide llamar a un chamán (Hwang Jung-min) para que la exorcise. El chamán culpa al japonés y empieza una ceremonia para liberar a la niña y terminar con él. Pero los hechos son confusos, Jeon no tiene claro quién quiere bien o mal a su hija.

El Extraño (The Wailing) mezcla de forma excelente el thriller con el terror. La película empieza con la intriga de una investigación, con gotas de humor aportadas por los ineptos y asustadizos policías, pero poco a poco el desasosiego va creciendo a medida que las cosas empeoran. La dirección de Na Hong-jin es brillante; en sus dos primeros trabajos ya demostró que domina perfectamente el lenguaje del triller, en este también demuestra dominar el terror. terror bebe de la tradición chamánica para evocar una violencia primitiva, que surge tanto de la naturaleza como del propio hogar y donde el mal puede tomar forma humana. El Extraño (The Wailing) es una película espléndida, con un argumento algo confuso en su tramo final al que se perdona por lo excelente de todo lo demás.

(c) 2016 Jordi Flotats

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